Al entrar en estados meditativos altos me convierto en aquel astronauta que veía el mundo azul y chiquito. Dejo ser estos éxitos o fracasos, esta familia, esta época, para percibirme como una figura pequeña sobre un fondo inmenso: el espacio infinito. Veo los argumentos y los melodramas desde una perspectiva que les va quitando importancia. Entiendo nuestra doble naturaleza: ego y Ser, forma y vacío, estructura y espacio. Entonces, desde lo mas profundo una alegría inusitada sube conmigo al mundo de todos-los-dias.
Del libo: Marcela Miguens , Gestalt Transpersonal. Un viaje hacia a la unidad.
